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04/10/2002: 

Los lindos paisajes suizos 

Llegó la hora de partir de Italia. Después de una estadía de 8 días, me despedí del país de las pizzarias, donde las personas hablan con un ritmo divertido y gesticulan mucho. A medida que el tren se va alejando de Milán en dirección al norte, el paisaje empieza a transformarse. Surgen pinos, pastos y montañas, de donde saltan adorables casitas y haciendas.

 Algunas pistas sobre mi próximo destino: él es famoso por los chocolates, relojes, bancos... ¡Sólo puede ser Suiza! Cuando llegué a Ginebra ya era de noche, lo que le dio un toque especial a ese primer contacto con la ciudad. Una caminata bastó para ver lo que hay de principal en el centro y apreciar un poco de la vida nocturna de Ginebra.

¡Cómo yo extrañaba los pubs típicos del norte! El ruido de los vasos, el murmullo que llegaba del ambiente pequeño y oscuro, las mesillas en las calles. Y claro, la cerveza, que ya trae consigo los aires de Alemania. Ginebra no es una ciudad para grandes fiestas y sí para una beuna charla en uno de sus pubs o para una buena cena en uno de sus varios restaurantes. Los mejores y más famosos están cercanos a la Catedral, en una acogedora colina. Incluso para quien no esté en busca de restaurantes, el paseo vale por la vista de Ginebra de noche, con sus edificios todos iluminados. Destaque para el chorro de agua del Lago Léman, símbolo de la ciudad. Con sus 140 m de altura, la fuente chorrea agua a 200km/h y gana un colorido especial de luces durante la noche.

Durante el día, conocí Ginebra en bicicleta, el alquiler es gratuito. Pedalee por diversos puntos de la ciudad: Lago Léman, Catedral Saint Pierre, plaza Place du Bourg de Four y, claro, no podría dejar de conocer la sede de la ONU. En Ginebra, los idiomas se mezclan. Usted es capaz de oír italiano, francés y alemán. A pesar de que el idioma más usual en Suiza es el alemán, en la frontera con Francia el idioma más usual ya pasa a ser el francés.

Sede de muchas organizaciones internacionales, Ginebra es también una ciudad para quien le gusta y puede gastar. Tiendas como Prada, Armani y Vitorino, entre muchas otras, exhiben lo que existe de mejor del mundo de la alta costura en sus vitrinas. Relojerías, famosas en toda Suiza, también no faltan en Ginebra, confirmando la tradición del país en relojes de precisión. La moneda es el franco suizo, que vale un poco menos que el euro, lo que no hace que los precios sean más accesibles. Conocida como un paraíso fiscal, Suiza también es famosa por sus bancos financieros.

            A pesar de pasar apenas una noche y una mañana en Ginebra, y de hacer una breve parada en Zurich, mucho de Suiza capté durante el viaje en tren. Las casas suizas son un encanto, en estilo muy parecido al de las casas de la sierra gaucha. Todo el escenario es similar, pero lo que más me impresionó fue el color claro de los ríos que bajan de las montañas y el verde de los pastos en las haciendas, contrastando con el verde oscuro de los pinos.

A lo largo del viaje, lindos paisajes se revelan. Alpes (aunque no haya visto la nieve), lagos, puentes, iglesias, pueblitos... ¡Un encanto de país! Suiza es un país de calidad de vida elevada, donde están los mejores sueldos promedio de Europa. Además de eso, es seguro y, a pesar de pequeño, posee una buena estructura económica. Ya se nota la diferencia por el confort de sus trenes. El pueblo es muy educado y tiene mucha clase. Antes de irme, claro, aproveché para probar el típico chocolate, más dulce y más cremoso que lo normal. Así, me fui despidiendo de ese admirable pequeño y rico país, con tantas opciones y comodidades para ofrecer.

Imágenes de los Alpes:  

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Imágenes de la ciudad de Ginebra:    

  - Fuente del lago Léman:   1

- Panorama de la ciudad, además del lago Léman:   1,   2

- Barcos en el lago Léman:   1

- Catedral Saint Pierre:   1

- Sede de la ONU:   1

(Lilian Piraine Laranja)

Traducido por Traduzca