Apoyos:

Esta crónica:                                                

Otras crónicas:                       

25/08/2002: 

La caliente Madrid

Desperté en el tren con los primeros rayos del sol y por la ventana vi los primeros paisajes de España. Diferente de lo que conocía en Europa hasta entonces, me sorprendí con la vegetación más densa, con árboles y arbustos, eran las primeras señales de estar llegando a tierras de clima más caliente.

Al desembarcar en Madrid, todo parecía muy fácil, empezando por el idioma. Un brasileño consigue comunicarse fácilmente en España, desde que tenga conocimientos básicos de español. Informaciones turísticas, acceso a Internet, mapas, todo es muy práctico y accesible desde la estación de llegada. Enseguida tomé un autobús para el centro de Madrid, pues estaba curiosa para conocer la "cara" de la capital de España. en el viaje de media hora, las primeras impresiones de la ciudad no podrían ser mejores: muy parecida a mi ¡querida Porto Alegre! Muchos árboles y palmeras, avenidas anchas, muchos coches y ruido de ciudad grande, algo a lo que yo ya no estaba acostumbrada. Llegando más cerca del centro, vi edificios históricos semejantes a los de Porto Alegre, en estilos como el de la Casa de Cultura Mário Quintana y del Edifício Ely (actualmente ocupado por las Lojas Tumelero, junto al Viaducto de la Conceição), pero más grandes y más antiguos, estando algunos bien conservados, otros no tanto. En el centro, me bajé en la Puerta del Sol, que es una plaza central de Madrid, y que se la considera como el "punto cero" de toda España, porque allí habrían surgido las primeras calles. Verdad o no, allí era la entrada para Madrid en la antigüedad.

El centro de Madrid recuerda mucho al de Porto Alegre, pero sin los ambulantes; siempre está lleno de gente, muchas tiendas (¡en liquidación!), restaurantes, y también mendigos pidiendo limosnas. Saliendo de la Puerta del Sol, pasé por la Plaza Mayor, que era un lugar tenebroso en el pasado, porque allí realizaban las ejecuciones de personas. La plaza del año de 1619 fue construida por Felipe II. Bastó caminar cerca de diez minutos por los alrededores de la "plaza" para vivir una experiencia bastante desagradable: sin notar, hurtaron mi billetera del bolso, abierta sin que notase; entonces, envés de paseo, fui a hacer mi "vía crucis", cancelando tarjeta, haciendo la denuncia sin sentido en la policía, y resolviendo otros percances.

Todos los problemas resueltos, al final de la tarde fui a pasear por los bonitos jardines de la Plaza del Oriente, en frente al Palacio Real, que  impresiona por su belleza y arquitectura. Fue construido en el siglo XVIII, y actualmente sólo se lo usa para recepciones oficiales, estando abierto a visitaciones de turistas. En España, así como en Francia, los edificios públicos eran, antiguamente, grandiosos para mostrar el poder de los respectivos imperios. Al lado del Palacio Real, la Catedral de Nuestra Señora da Almodena vale la pena ser visitada. Ese conjunto de lugares forma una de las atracciones más bonitas de Madrid. La plaza del Oriente es un excelente lugar para descansar y apreciar el visual madrileño. Es muy frecuentada por turistas, y es común que músicos toquen allí en frente al Palacio Real, buscando obtener propinas. Allí, tuve la suerte de poder descansar en una sombra al son de violines.

Madrid está repleta de plazas, principalmente en el centro. A pocas cuadras ya se encuentra muy probablemente alguna plaza. No todas tienen jardines, lo más común es encontrar fuentes y monumentos.

Una curiosidad de Madrid son los hostales, que son una especie de pensiones en edificios muy antiguos del centro. Existen edificios con hostales diferentes en cada piso. Algunos son buenos, limpios y confortables, otros no tanto, y siempre es bueno escoger. De cualquier forma, constituyen una buena opción para quien busca viajes económicos, consiguiéndose cuartos en la faja de 30 a 40 euros.

Además, quien quiere economía seguramente le va a gustar Madrid. Fue la ciudad más accesible que conocí hasta ahora. Vale la pena aprovechar los restaurantes con precios bien razonables y probar la riquísima culinaria española. La paella, claro, es el plato nacional. El arroz con azafrán y mariscos variados son famosos en todo el mundo. España tiene mucho que ofrecer tratándose de mariscos. En los supermercados se venden diversas especies de pescados frescos, como chipirones, pulpos, camarones, mejillones e incluso ¡cangrejos y langostas vivos! Un kilo de langosta viva cuesta alrededor de 35 a 85 euros, dependiendo de la especie.

Pero la culinaria española no se resume a mariscos. Tortillas, tortas de patatas y otras legumbres, y tapas, aperitivos y saladitos típicos son fáciles de encontrar. Embutidos también son muy apreciados y la parrillada (original del Uruguay), plato de carnes, ya cayó en el gusto de los españoles. Tratándose de bebidas, la sangría es la bebida típica española; está compuesta de vino, hielo y frutas. Restaurantes existen por todos lados en Madrid y la mayoría ofrece platos típicos de España y de sus regiones, principalmente de Asturias y de Valencia. Esta es otra curiosidad del país, que es menos multicultural que otros de Europa. Aquí, africanos y asiáticos  son más difícilmente encontrados (exceptuándose turistas japoneses). La impresión es que el país es más cerrado y proteccionista de su cultura. De hecho, la cultura española es muy diferente a la de los países más nórdicos. Dicen que los españoles son más abiertos, menos rigurosos y se parecen con los brasileños. Es verdad, no se trata de estereotipo. Las personas hablan más alto, son más sueltas, hasta las ropas son más parecidas a las usadas en Brasil, lo que es comprensible llevando en consideración el factor clima. En esta época, el calor llega a los 35ºC. O interesante es que el sol del mediodía es más débil que el de las 17 horas, cuando los termómetros marcan las temperaturas más altas del día. También es muy peculiar la "siesta" española, que es una pausa para el almuerzo descanso en el medio de la tarde. El comercio funciona  hasta las 14 horas y después abre de nuevo a las 17. La siesta revela un poco del ritmo de vida del pueblo español. Para ellos, el día empieza más tarde, alrededor de las 10 horas, el almuerzo alrededor de las 14 horas, después hacen un descanso, y el trabajo termina entre 19 y 20 horas. A los españoles les gusta aprovechar la noche. Madrid es una ciudad muy movida, sea en restaurantes, bares o tabernas. Degustando un vino o bebiendo cerveza, las opciones son varias. Algunos restaurantes típicos ofrecen shows de música y danza flamenca, que hacen la alegría de los turistas. Infelizmente no tuve la oportunidad de asistir a ese baile, que dicen ser tan vibrante y envolvente. Pero los trajes y la música están en todas las tiendas y también reflejan el espíritu intenso y más pasional de los españoles.

En lo que se refiere al arte, de la clásica la revolucionaria, los españoles tienen larga historia de contribuciones. Empezando por el pintor Velázquez y su famoso cuadro "Las meninas", hasta los vanguardistas del arte contemporánea del siglo XX. Entre algunos nombres famosos, se citan Pablo Picasso, Salvador Dali y Joan Miro. Pude conferir obras de esos maestros del arte en el Centro de Arte Reino Sofía, que constituye un verdadero "plato lleno" de arte moderna. En ese museo está la más famosa de las pinturas de Picasso, Guernica, en el que retrata el drama de la Guerra de Guernica; allí también se encuentran algunas de sus esculturas y pinturas. Realmente el artista tenía una percepción única y una arte muy provocativa, destorciendo imágenes visualizadas de forma más fácil y directa del mundo real. Picasso fue uno de los precursores de los movimientos del cubismo, surrealismo y expresionismo. También, el gran representante del movimiento surrealista fue Salvador Dali, cuyos cuadros impresionan por los colores y volúmenes, haciendo su pintura intensamente real. Generalmente enfoca el tema de la crítica social, añadido de elementos futuristas. Con el tercer maestro de la pintura, Joan Miró, vino la alegría de los colores y de los trazos infantiles, que hasta hoy influencian las artes gráficas.

El Museo del Prado es otro importante museo de Madrid, con obras de pintura española, flamenca e italiana del período entre los siglos XI y XIX; allí se encuentran los cuadros más importantes de Velázquez.

Conocer el arte de los españoles es una buena manera de conocer la mentalidad de ese pueblo, siempre emocional y vibrante. 

De modo general, la situación y el estado de espíritu de los españoles son muy semejantes a los encontrados en Brasil, con la diferencia de que ellos parecen ser más señores de las propias tradiciones y valores, y que hacen hincapié de mantener diferencias de región para región.

Después de tres días en Madrid, conocí un poco de lo que hay de mejor y de peor en España. Así, llegó la hora de embarcar para una nueva escala del viaje por Europa, todavía  dentro de la propia España, se encuentra una ciudad muy peculiar y famosa, conocida principalmente por la originalidad que presenta en varias áreas: Barcelona, de Cataluña.  

Imágenes:

- Plaza Mayor:   1

- Catedral de Nuestra Señora de la Almodena:   1,   2

- Palacio Real:     1,   2

- Monumento en el Campo del Moro:   1

- Antigua Alcaldía, Plaza de la Villa:   1

- Parque del Buen Retiro:   1

- Pórtico de entrada:   1

- Palacio de las Comunicaciones:   1

(Lilian Piraine Laranja)

Traducido por Traduzca