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11/08/2002: 

La alegría latina ya contagió Europa

Quien piensa que a los europeos sólo les gusta la música electrónica y pop americano está equivocado. Música de América Latina se ha transformado cada vez más popular en los países del viejo mundo. Entre los diversos ritmos, la samba es uno de los que más llama la atención de los europeos, así como la bossa nova. “Garota de Ipanema” es un clásico de los más tradicionales y “Aquarela do Brasil” ya ganó las pistas de las discotecas en versión remixada.

En Holanda, como también en otros países de Europa y de Norteamérica, las discotecas y bares temáticos con música latina, generalmente salsa y merengue, vienen haciéndose bastante comunes. Los bares brasileños están en las principales capitales, donde nuestros conterráneos se concentran. Ya estuve en bares típicos, con caipirinha y samba, en las ciudades de Amsterdam, Bruselas, Londres y, a pesar de pocos, también aquí en Rotterdam. Tal vez por el nivel de dificultad, a los “gringos” que les gusta la movida prefieren la salsa, a la samba. Pero eso no significa que a ellos no les guste nuestro ritmo. Es suficiente decir que uno es brasileño y ya quieren verte sambar.

Es muy interesante todo lo que descubrí sobre música brasileña, nuestras raíces, músicos y diversidad, aquí en Europa, más que en el propio Brasil.  Algunos músicos brasileños ganaron fama por aquí.  Infelizmente los brasileños no conocen sus mejores exponentes, porque sus músicas son más sofisticadas y menos populares. Por ejemplo, Marco Suzano es uno de los mejores percusionistas de la actualidad, capaz de hacer prodigios con un pandero, y yo nunca había oído hablar de él, hasta viajar para acá. También pasé a conocer un poco más de la música cubana, colombiana, caribeña y africana.

Con el aumento del número de inmigrantes, Europa se transformó culturalmente en un continente muy ecléctico. Músicas, shows y culinaria representativa de todos los continentes se encuentran por aquí. Con tantos europeos en contacto con ritmos extranjeros, muchos descubren sus verdaderas afinidades en el contacto con las culturas de tierras distantes. 

Aquí en Rotterdam, tuve la suerte de conocer a muchos músicos, que generalmente son amantes de la música latina, y atraídos por la percusión y por los sonidos diferentes de esos instrumentos. Rotterdam es una de las pocas ciudades de Europa que tiene un Conservatorio de música y danza, especializado en instrumentos de percusión. Eso genera un amplio campo de exploración de la música latina y africana. Personas de Holanda, así como de Francia y de Alemania, vienen a Rotterdam para estudiar música y les encanta la música brasileña. Acaban conociendo músicos que ni siquiera yo misma conocía; algunos incluso aprenden a cantar en portugués, a estudiar la cultura de Brasil y, lógicamente, tienen como uno de sus sueños visitar nuestro país. 

Para los brasileños, los tambores son tan usuales que ni siquiera notamos que somos verdaderos maestros en el arte de la percusión. La pandereta, por ejemplo, es un instrumento típico y original de Brasil, así como las congas de Cuba. La música original de Europa, que tiene estilo más clásico, no utiliza instrumentos de percusión. Tal vez por eso nuestra musicalidad sea tan “exótica” e interesante para los europeos. 

Los músicos brasileños que migraron para Europa también contribuyeron para la difusión de nuestra cultura en el viejo continente. Cantores y músicos llegan, se establecen haciendo shows en pubs y eventos, y abren espacio para que otros vengan y divulguen nuestra música. En Rotterdam, una familia entera de percusionistas produce un sonido típicamente brasileño y viene haciéndose famosa. La Familia Kria vino de Goiás y ya se presentó en diversas ciudades de Holanda.  

Sea por los tambores, por el ritmo o por la mezcla, la música de América Latina es diferente. Aquí en Holanda, gracias a los inmigrantes africanos, principalmente de Cabo Verde, tuve la oportunidad de conocer nuestras raíces musicales y aprender mucho sobre el origen de nuestra cultura. Al asistir a un show de música africana, de las islas de Cabo Verde, pasé a entender mejor cuánto debemos a África, que se percibe muy bien en la originalidad de nuestro ritmo, de nuestro baile y de nuestra cultura. Claro que esa musicalidad se transformó y hoy es muy diferente de la original africana, pero es increíble cuánto hace parte de las raíces brasileñas, en relación a la samba, al batuque, aunque la música y el baile de ellos sea más tribal y con ritmo más marcado. 

La influencia africana fue determinante en toda la música latina, principalmente debido al uso de instrumentos de percusión. Fue con los negros que surgieron los ritmos latinos típicos, como la salsa en Cuba, el merengue en la República Dominicana, el reggae en el Caribe, la cumbia en Colombia y la samba en Brasil. También fue con los negros que el golpe fue introducido en el funk y en el jazz, que son ritmos originados en la parte sur de los Estados Unidos. 

La danza en Europa también está influenciada por esos ritmos. Quien piensa que el europeo no sabe y no le gusta bailar está muy equivocado. Si ellos no llaman atención en el meneo de las caderas, como nosotros, latinos, ellos compensan en la clase y en la técnica que desarrollan para el baile en parejas.  

Sea en la danza, en el ritmo, o simplemente en la alegría de vivir, el mutuo aprendizaje entre culturas con historias tan diferentes ha traído buenos resultados, generando un interesante intercambio de ritmos y una valorización de la música y de las artes de diferentes países, no sólo de los latinos, pero de los asiáticos y africanos también. El contacto entre culturas tan diferentes disminuye distancias, y contribuye para el reconocimiento mutuo de valores y méritos, y para la derribada de prejuicios y estereotipos entre nacionalidades.

(Lilian Piraine Laranja)

Traducido por Traduzca