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02/07/2002: FIESTA VERDE Y AMARILLA EN HOLANDA Quien pasó por la
avenida en frente a la Central Station de Rotterdam,el último domingo, podía
creer que tal vez no estuviese en Holanda. Banderas verdes y amarillas, samba y caipirinha. Es verdad. Cerca de doscientas personas, entre brasileños,
caboverdianos, latinos y simpatizantes de Brasil estaban festejando el título
de PENTACAMPEONES alcanzado por Brasil en esta Copa de Fútbol del Mundo.
Viendo
los juegos de la Copa en Holanda Al Brasil se lo ve con
carisma y simpatía en todo el mundo. En Holanda no podría ser diferente. Es
vestir nuestra camiseta verde y amarilla que las personas nos sonríen y bromean
con nosotros, principalmente los niños. Inmediatamente se acuerdan de Ronaldo y
de Rivaldo. Cargamos una imagen muy fuerte de nuestro fútbol, lleno de jinga y
gracia, como ningún otro país. Esa fue una Copa fuera
de lo común. Para los brasileños, los horarios de los juegos en nada ayudaron
a los hinchas. Para mí, además de estar en el trabajo cuando los juegos eran
transmitidos, estaba también a muchas millas de distancia de Brasil. Con el
avance de la Copa, Brasil fue mejorando y las ganas de estar en Porto Alegre
haciendo barra con los amigos también fue creciendo… Y
llegó el gran día… El último
domingo de junio, había más de 200 personas viendo el juego final de la Copa
en el bar brasileño y en la discoteca latina que queda al lado. Es obvio que la
mayoría era de brasileños, pero estaban mezclados a caboverdianos, latinos y
familiares de brasileños. Hay muchos caboverdianos viviendo en Holanda y ellos
se identifican mucho con nuestra cultura brasileña. A ellos les encanta Brasil,
vibraron y conmemoraron junto con nosotros. Descubrí que Senegal es el país de
origen del candomblé, y que Angola es muy parecida a Brasil, especialmente al
carioca, en lo que se refiere a la música (ellos tienen el semba), el baile del
pícaro. Así, como que por si acaso, conocer nuestras raíces africanas es
también curioso e interesante. El
primer tiempo de juego fue tenso, los muchos goles perdidos fueron dejando a los
hinchas
desconfiado. En el segundo tiempo vinieron los goles y el alivio de soltar el
grito que estaba prendido en la garganta hasta entonces. Al final del partido,
ya estaban todos abrazándose y conmemorando el pentacampeonato. ¡Lágrimas,
gritos, alegría! Una montón de sentimientos que salen a flor de piel de forma
más intensa para quien está viviendo hace más tiempo lejos de su país. Para
muchos brasileños que emigraron a Europa, la victoria de Brasil representa más
que echar de menos y tener alegría; permite, también, tener orgullo de ser
brasileño, una especie de oportunidad impar, para poder decir que somos los
mejores del mundo, por lo menos en fútbol.
Muchos brasileños viven aquí en Holanda hace diez años o incluso más.
La mayoría viene del Norte y de Río de Janeiro, algunos pocos de São Paulo y
Minas Gerais. La
fiesta en las calles Después del partido,
la fiesta fue en una calle. O pequeño trecho en la avenida de la Central
Station de Rotterdam, cerrada por protección por la policía, parecía haberse
transformado en un pedacito de Brasil, no fuese el viento frío y el cielo
nublado. Los holandeses simpatizan con Brasil, intentan bailar juntos, visten la
camiseta. Después, los coches empezaron a pasar bocinando y conmemorando junto
con los brasileños. Quioscos con caipira, samba, pagode, mucho verde y amarillo,
y nuestro portugués. La fiesta fue noche adentro. Pudimos disfrutar un poco, a
pesar de las ganas enormes de estar en Brasil en una hora de esas, conmemorando
junto con los amigos y familiares, con el orgullo de ser PENTACAMPEONES DEL
MUNDO. Imágenes de la conmemoración: Traducido por Traduzca
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