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16/06/2002: Puerto de Rotterdam: el más grande del mundo Desde que llegué a Rotterdam, hace más de un mes,
estaba curiosa para conocer el Puerto de Rotterdam, que es el más grande del
mundo. Por eso, hace algunos días resolví hacer un paseo de barco, para llegar
allá por el que parecía ser el único camino, tal la amplitud de la obra. El
barco era super bonito, moderno y con muchos extranjeros, principalmente de
Alemania y de Japón, y el día estaba soleado. Incluso pude broncearme un
poquito... El paseo duró una hora y media; pero, aún así,
fue insuficiente para conocer todo. Realmente el puerto es enorme. Una de las
cosas que más me llamó la atención es que no se vislumbra movimiento de
personas trabajando; todo está mecanizado; los contenedores los transportan
camones motorizados, todos manejados mecánicamente. Los navíos son enormes y
de todas las partes del mundo. De Brasil, fue posible ver el navío Aurora, de Río
de Janeiro. En función del colorido de los contenedores, el puerto parece ser
bien alegre, diferente del color neutro presentada por los contenedores de
nuestra "Ciudad de los Contenedores", en la exposición hecha junto a
la orilla del Guaíba, en la última Bienal del Mercosur. El puerto de Rotterdam es el más grande del mundo
y también el más importante de Europa. Existe desde el siglo 14 (más específicamente,
desde 1328), cuando todavía era un pequeño puerto para pesca situado en el río
Rotte. Sin embargo, se desarrolló extraordinariamente a partir del siglo XIX,
cuando se abrió una conexión con el Mar del Norte, llamada de Nieuwe Waterweg,
estableciendo un importante canal de comunicación con la pujante y potente
industria alemana. Todos
los años, cerca de 300 millones de toneladas de mercancías son por allí
transportadas. El área portuaria e industrial cubre cerca de 10.500 hectáreas.
Alrededor de 30.000 navíos/año (82,2/día) dejan el puerto y 130.000 (356/día)
tienen allá su punto de destino. Rotterdam hace parte de 500 líneas de tráfico
de navíos, que se conectan con cerca de otros mil puertos. El puerto también
es el principal punto para transporte de aceite, productos químicos,
contenedores, acero, carbono, comida y metales de Europa. El calado del puerto permite que los navíos
carguen hasta 350 mil toneladas. Los mayores contenedores pesan alrededor de
siete mil toneladas y a veces incluso más. En función de ese intenso comercio
de mercancías, que vienen y van de muchas partes del mundo para ese centro de
referencia de Europa, es allí donde se localizan las principales
representaciones de importantes compañías de navegación. Existe un gran punto
para importación de frutas cítricas en Europa y varios puntos de distribución
de mercancías asiáticas. Pero la mayor área de concentración está reservada
a la industria, principalmente la química y petroquímica. Algunas
multinacionales tienen allí importantes complejos industriales, produciendo
mercancías para toda Europa y, en algunos casos, para el mundo entero. Los
productos de aceites y sus derivados, junto con los químicos, representan casi
la mitad de las mercancías transportadas por el puerto. Nada menos que cinco
refinerías y varias industrias químicas se sitúan en el área del puerto;
también la industria del acero de Alemania utiliza el puerto para enviar casi
toda su inmensa producción. Esas empresas utilizan y operan terminales propios.
El puerto también es bastante utilizado para el comercio de productos agrícolas,
como granos y raciones para animales, fertilizantes y alimentos para la población,
como carne, pescados, granos, frutas, vegetales y jugos. Después de conocer el puerto, pude tener mejor
noción del papel de Rotterdam en la economía holandesa y europea. Es
inimaginable la cantidad de mercancías y de dinero que circulan diariamente por
allí, todos los días. Y también me impresioné con toda la tecnología que
está en la retaguardia de eso todo, los navíos enormes, los contenedores y
toda mecanización del puerto. Oí decir que la relación entre Rotterdam y
Amsterdam puede ser comparada con la de São Paulo y Río de Janeiro, en Brasil.
Realmente, Rotterdam parece ser el lugar en el que la riqueza es producida; y
Amsterdam, donde se la gasta. Después de ese paseo, me quedé pensando… al comprar un jugo de naranja en el supermercado no tenemos idea de todos los lugares por donde él pasó, de todo el proceso que fue necesario para llevarlo al consumidor final y todo el dinero y cantidad de personas involucradas en ese proceso. Pensando en eso, me acordé de la película cortometraje gaucho Ilha das Flores. La historia acompaña todo el trayecto de un tomate, que acaba en el basural de la Ilha das Flores en Porto Alegre, y se transforma en alimento de cerdos, como también de los pobres de la región. El
enmarañado de navíos, contenedores y grúas del puerto, moviendo un sin número
de mercancías, me dio una sensación de cuán compleja es nuestra economía; no
nos damos cuenta de eso en las compras que hacemos todos los días en los
supermercados, que precisan ser abastecidos por miles de productos provenientes
de industrias, que buscan sus materias primas en localidades próximas, o también
en los puntos más distantes del planeta, involucrando miles de rutas y navíos
de transporte, en un engranaje y cantidad como nunca imaginamos. Imágenes del Puerto: Traducido por Traduzca |