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05/06/2002:
De Haia a Scheveningen Qué
increíble coincidencia… este último domingo decidí visitar Den Haag y sólo
descubrí después que era la ciudad que quería conocer desde mi llegada: Haia.
Sí, la famosa Haia, que tanto influenció la Historia Brasileña. Para
quien no lo recuerda, fue en Haia que se llevó a cabo la Conferencia de Paz de
1907, en que el notable jurista brasileño Rui Barbosa defendió el principio de
la igualdad jurídica entre las naciones, fuese potencias o no. Debido a su
destaque, Rui Barbosa recibió el sobrenombre de “Águila de Haia”. También
fue en esa ciudad que Maurício de Nassau, gobernador de las posesiones
holandesas en Brasil, construyó una graciosa casa, hoy el Museo Mauritshuis. Acabé
visitando Haia sin querer por causa de una equivocación. Yo no sabía que, en
holandés, Haia es llamada de Den Haag. Haia, o Den Haag, es la capital política
de Holanda (donde está la sede del Parlamento). No es una ciudad grande; posee
cerca de 500 mil habitantes. De la misma forma que las demás ciudades
holandesas, Den Haag se caracteriza por una arquitectura típica e iglesias rústicas.
Se transformó en sede del gobierno en 1586, cuando aún era una pequeña ciudad
alrededor de un castillo de condes. Desde 1946, funciona allí, como sucesora de
la Corte Permanente de Arbitraje (creada en 1899), la Corte Internacional de
Justicia de las Naciones Unidas. Hoye,
Den Haag abriga al parlamento holandés, en un edificio de cuentos de hadas, de
frente para el centro Binnenhof, a la orilla del lago Hofvijver. Cuando se entra
al edificio, con sus pórticos y muros, parece que se está en un castillo
medieval. En el centro, está el salón gótico, Riddeszaal (salón de los
caballeros), con sus dos torres. El salón es del siglo XIII y hoy se lo usa
para ceremonias oficiales. También en Haia visité la iglesia Grote Kerk,
localizada en el centro comercial de la ciudad, construida en 1539; pasó por
reformas en 1987. El contraste entre el edificio antiguo y los teatros modernos
del otro lado de la calle es muy interesante. Pero lo más divertido del día
estaba realmente a algunos minutos de distancia del centro de Den Haag…
La Playa Holandesa Llegué
a ese balneario holandés llamado Scheveningen un domingo soleado y mucho más
caluroso de lo que yo esperaba. Ya había oído decir que era la playa más
visitada de Holanda, una especie de Atlántida de aquí, pero no pensé que vería
tanto movimiento. Después de tomar un tranvía bastante lleno, me
bajé en frente a un hotel de lujo, de frente para el mar, llamado Kurhaus.
El majestuoso hotel fue construido en 1885 en estilo imperial francés. Su
comedor es magnífico, todo decorado con pinturas. Con
tanto movimiento en la playa, no pude dejar de acordarme de mis fines de semana
de veraneo en las playas de Rio Grande do Sul. La relación del gaucho con su
litoral es realmente muy divertida. Todos los finales de semana del verano son la
misma vía crucis: Freeway
con atascos, peajes y mucho calor. Y todo ese sacrificio para pasar míseros
dos a tres días en la playa y bañarse en un mar frío y color de chocolate (muchas
veces con viento frío y fuerte). Pero el esfuerzo también compensa, para
airear la cabeza en la compañía de amigos y de la familia. Fue
pensando en playa cuando decidí ir a Den Haag a conocer la ciudad y el
balneario de Scheveningen. Estaba sintiendo falta del aire fresco del mar, del
ruido de las olas… Ese domingo, de sol, decidí que volvería a darme ese
gusto. Pero acabé descubriendo una nueva faceta del pueblo holandés: a ellos
también les encanta la playa. ¿qué
podría imaginar de una playita al norte de Europa, más específicamente en
Holanda? Un mar helado… pocas personas… tiempo frío… ¡Para mi sorpresa
no vi nada de eso! Lo que encontré fue bastante calor, una avenida a la orilla
del mar repleta de hoteles y restaurantes, y muchos bares a la orilla de la
playa. Además, claro, de un mar azul y muy tranquilo, casi sin olas. Grupos
de jóvenes, parejas y familias enteras paseaban por la avenida o tomaban el sol
en la arena. En el mar había más niños que adultos; al final, a ellas no les
importa el mar helado de aquí, en el que las aguas realmente son más frías
que las nuestras. Los hombres vestían generalmente con trajes de baño y las
mujeres con biquinis; y muchas hacía topless. Y además, el topless no tiene
edad. Jóvenes, cuarentonas, delgadas, gorditas… no existe prejuicio y los
hombres no las asedian. Me puse a pensar la reacción de las personas en las
playas gauchas si las mujeres también practicasen el topless. El
desfile de carros y motos en la avenida es de impresionar. Hasta entonces el
pueblo holandés me parecía ser más despreocupado con cuestiones de status y
apariencias. Pero, en Scheveningen, otro lado se me reveló. Los varios grupos de
jóvenes, de las más diversas etnias y estilos, desfilaban en sus carros
descapotables con la música a tope. Entre las marcas, Mercedes, BMWs e incluso
Porches. Las músicas eran diversificadas: latina, electrónica, hip hop,
baladas americanas. Para aumentar el ruido, las motos Harley Davidson cruzaban
las calles a toda velocidad, haciendo ruidos de ensordecer. Fue
una tarde muy interesante. Sólo me arrepiento de no haber llevado biquini para
entrar en el clima “dutch” de disfrutar de la playa y del sol, que hacía
tiempo que no aparecía por aquí. Y es en días como este que los holandeses se
van a sus playas nórdicas, llenando sus calles, arenas, hoteles y bares. Parece
que un verano caluroso estará casi llegando por aquí. Más bien, pues el
invierno en RS también debe estar, ahora, aproximándose rápidamente. Imágenes
de Haia: 5) Parlamento, vistas internas: 1, 2 7) Teatro Imágenes de Scheveningen: 2) Músicos en el salón del Hotel 4) Vistas panorámicas de la playa: 1, 2, 3, 4 6) Sapatitos Traducido por Traduzca |